| Mª
DEL CARME LLASAT BOTIJA, nacida en Barcelona, se doctoró en Ciencias
Físicas en 1987 por la Universidad de la misma ciudad, con la tesis "Episodios
de lluvias abundantes en Cataluña: génesis, evolución y factores
coadyuvantes". En la actualidad es profesora titular en la Facultad de Físicas
de la Universidad de Barcelona. Ha publicado UNOS OCHENTA trabajos especializados
en revistas españolas y extranjeras, y ha participado en numerosos cursos
y congresos entre ellos uno en la Universidad de Davis (California) sobre
Agrometeorología y también ha impartido muchas conferencias
sobre temas meteorológicos. Las líneas de investigación que
ha cultivado se pueden resumir con las siguientes palabras clave: lluvias catastróficas,
inundaciones, intensidad de la precipitación, agrometeorología,
redes meteorológicas, cambios climáticos y meteorología de
montaña. Fue responsable de la puesta en marcha de la red agrometeorológica
del Servicio de Agricultura de la Generalitat de Cataluña. Actualmente
participa en diversos proyectos de investigación, entre ellos uno de LA
CICYT RELACIONADO CON LA CLASIFICACIÓN DE EPISODIOS CONVECTIVOS Y LA CALIBRACIÓN
DEL RADAR METEOROLÓGICO Y DOS DE LA UE: UNO SOBRE PREVISIÓN Y PREVENCIÓN
DE INUNDACIONES Y OTRO SOBRE CAMBIOS CLIMÁTICOS. El trabajo aquí
presentado es una aportación a la meteorología educativa a petición
del Observatorio Meteorológico de Sort a fin de dar a conocer de una manera
entendedora el fenómeno de la Gota Fría. Si se quiere profundizar
en el tema yo aconsejaría la lectura y el estudio del libro "GOTA
FRIA" de la misma autora, editado por Editorial Boixareu Universitaria (Y
QUE, EN EL CASO DE ESTAR INTERESADOS, PODÉIS PEDIR A LA PROPIA AUTORA). Para
Carme Llasat, mi más sincero agradecimiento Introducción
Entre
1980 y 1990 se registraron en Cataluña siete episodios de lluvias en los
que se superaron los 200 mm/24 h y en los se que produjeron inundaciones catastróficas
(Llasat y Puigcerver, 1992). Sin embargo, este tipo de episodios no son una característica
exclusiva de Cataluña ni de Levante, sino que se extienden por toda la
cuenca vertiente del Mediterráneo occidental. Así, los mismos episodios
que afectaron a Cataluña en 1982, 1986 o 1987 provocaron también
inundaciones en el sureste francés. Más graves aún fueron
las inundaciones que tuvieron lugar también en el sureste de Francia y
en el norte de Italia en 1992, con más de 400 mm en 24 horas. Finalmente,
en octubre y diciembre de 1994 se produjeron diversos episodios de lluvias fuertes
que afectaron a Cataluña, Rumanía y Grecia. Queda claro, por
tanto, que los episodios esporádicos de lluvias e inundaciones catastróficas
son una característica común en toda la Europa mediterránea.
Esta característica está estrechamente ligada al mismo mar Mediterráneo
y a la orografía accidentada de la mayor parte de la línea costera.
Los diagnósticos suelen implicar fenómenos como la ciclogénesis
mediterránea, las advecciones de aire muy caliente y húmedo con
penetración, incluso del "jet" subtropical, o las elevadas temperaturas
del mar, entre otras. Pero pocas veces se habla de la presencia de "gotas
de aire frío" o, como usualmente las llaman los medios de comunicación,
"gotas frías". No obstante, la mayor parte del público
ha asociado en los últimos años el término "gota fría"
con las inundaciones. Frente a esta confusión, el objetivo de este
artículo es aclarar qué es una "gota fría" y cuáles
son sus principales características, así como su posible relación
con las inundaciones. El artículo se basa en un estudio exhaustivo de las
gotas de aire frío que afectaron a Europa durante el período 1974-1983
(Llasat y Puigcerver, 1990; Llasat, 1991...), y de las principales inundaciones
que desde 1940 han afectado a Cataluña y a Levante (Llasat y Puigcerver,
1992...).
Definición y origen de las gotas de
aire frío Köpen introdujo por primera vez el término
"gota fría" o gota de aire frío en la literatura meteorológica
en 1886. Pero no fue hasta 1948 cuando Sherhag la definió y describió
sus características fundamentales. Según este autor, la gota de
aire frío es una "marcada depresión en altura, que no se detecta
en superficie, y en cuya parte central se encuentra el aire más frío".
La mejor metodología para detectar correctamente una gota fría es
localizar una depresión cerrada coincidente con un mínimo de temperatura
a 500 hPa, que queda reflejada en la topografía relativa de 500/1000 hPa,
pero que, en cambio, no se detecta en la superficie. Normalmente se identifican
en la superficie de 500 hPa, aunque suelen llegar hasta los 300 hPa por la parte
superior y, a veces, hasta los 700 o, más esporádicamente, hasta
los 850 hPa por la parte inferior. Generalmente, presentan una forma elíptica
de poca excentricidad, con el eje dirigido más o menos según los
paralelos. Su diámetro equivalente suele oscilar entre los 5 y los 10º
de latitud. En lo que se refiere a su génesis, Sherhag (loc.cit)
lo atribuye al aislamiento de una masa fría cuando, tanto por su límite
oriental como por el occidental, se produce la entrada de una masa de aire cálido
de gran espesor que aleja la masa fría de su región de origen. Actualmente
este proceso se conoce como efecto "cut-off", según el cual la
gota de aire frío se formaría por la deformación y la profundización
de un surco en la corriente general del oeste. Cuando el surco se extiende, da
lugar a una depresión cerrada que contiene el aire frío separado
de su masa original.
Distribución geográfica
y temporal De toda Europa, las zonas más afectadas por gotas frías
son generalmente el Mediterráneo occidental, Italia, la Península
Balcánica y el oeste de la Península Ibérica. Un análisis
en profundidad de esta distribución muestra una fuerte contribución
de tipo orográfico y térmico a la producción de la vorticidad
en la media y alta troposfera, contribución necesaria para la formación
de la gota fría. Un factor que hay que destacar es el número relativamente
pequeño de gotas frías que se forman sobre el este de la Península
Ibérica. De hecho, durante los 10 años analizados sistemáticamente,
no se formó ninguna gota fría en esta zona, que sólo fue
afectada por el paso de gotas frías procedentes de sectores más
occidentales. El número de gotas frías registradas durante
los diez años entre los 25 y 75º N y los 30º W y 40º E fue
de 486, valor muy próximo a otros encontrados en la documentación.
Un 30% de las gotas frías se produjo en primavera, mientras que un 27%
lo hizo en otoño. En primavera, les gotas tienden a formarse sobre el área
atlántica y la contribución mediterránea es muy pequeña.
En verano, la dispersión es más grande, aunque continúa produciéndose
esencialmente sobre el área atlántica y el continente. En otoño,
una gran parte se desarrolla al sur de los 45º N y, particularmente sobre
el sur de Europa y los mares Mediterráneo y Egeo, característica
mucho más marcada en invierno, estación en que la mayor parte de
gotas frías se forman sobre el este del Mediterráneo, la Península
y Asia Menor. La duración total de estas gotas fue de 934 días,
lo cual daría una duración media de aproximadamente dos días.
De hecho, un 69% de las gotas frías duran entre uno y dos días.
En otoño, cuando el ciclo vital es más largo, un 42% de las gotas
duraron tres o más días. A lo largo de su ciclo vital, el movimiento
suele ser bastante errático y no se puede afirmar de manera general que
sea el viento en bajos o altos niveles el que domine. En realidad, la tendencia
más marcada es el movimiento hacia el este o hacia el sureste. Si
nos referimos más explícitamente a la Península Ibérica,
el número total de gotas registradas en los últimos 10 años
fue de 76, con una duración total de 170 días. De estas, un 36,4%
tuvieron lugar en primavera, un 24,7% en verano, un 22% en otoño y un 16,9%
en invierno. El 89% tuvieron un ciclo vital de entre uno y tres días, y
solamente dos gotas frías llegaron a durar 5 días. Las gotas de
mayor duración se producen generalmente sobre el Atlántico y penetran
posteriormente en la Península, mientras que las que se producen en la
Meseta son, por lo general, las más cortas. Tal como se ha comentado antes,
el mayor número de gotas frías que afectan a la Península
se sitúa en la parte occidental , principalmente en Galicia, el centro
de Portugal y el golfo de Cádiz. Por el contrario, el mínimo se
registra en el este del meridiano 3º W. Concretamente, en los diez años
analizados no hubo ninguna gota fría sobre la zona de Levante. Gotas
frías y lluvia Las observaciones consignadas en los boletines meteorológicos
en las estaciones situadas bajo diversas gotas frías muestran que en más
del 50% de los casos no se produjo lluvia. Si nos referimos exclusivamente a las
situaciones en que la gota se sitúa encima de la Península Ibérica
llegamos a la conclusión de que, a pesar de que gran parte de gotas se
localizan en el oeste y sobre el oeste de la Península, nunca se han registrado
lluvias por encima de los 45 mm/24 horas. Por el contrario, en la costa del Mediterráneo
es donde encontramos el mayor número de situaciones con lluvia por encima
de los 45 mm/24 horas, aunque el número de gotas registradas es el más
bajo. En realidad, estas dos características pluviométricas forman
parte del clima de la zona, independientemente del hecho de que haya o no gota
fría. Es evidente, por tanto, que la presencia de una gota fría
no es suficiente para producir precipitaciones bajo la misma. Si tenemos
en cuenta cualquier precipitación producida en cualquier punto de la Península,
resulta que en más de un 50% de los casos no llovió y que solamente
en cuatro ocasiones se superaron los 120 mm/24 horas. Cuando se registra alguna
precipitación simultánea a la presencia de una gota, observamos
que estas precipitaciones se producen generalmente en el este, nordeste o al norte
de la gota. Parece, por tanto, que la importancia que pueda tener una gota reside
más en la circulación que genera que no en su núcleo de aire
frío. En efecto, el análisis de las situaciones asociadas con lluvias
muy fuertes y con la gota fría en la costa mediterránea (un 30%
aproximadamente entre 1950 y 1990) corrobora esta observación. En estos
últimos casos, la gota se extendía entre 850 hPa y 300 hPa y provocaba
una circulación ciclónica en gran parte de la troposfera que favorecía
la entrada de aire atlántico sobre la zona mediterránea y, con ella,
una alimentación de aire húmedo en alza. Paralelamente, en niveles
bajos, se producía la entrada, casi perpendicular en la costa y en las
cadenas montañosas del litoral, de una masa caliente y muy húmeda
de aire mediterráneo. 
Líneas
de corriente a 850 hPa del día 20 de septiembre de 1971 a las 00 TMG. El
área de puntos corresponde a la zona donde llovió y el área
de rayas a la zona donde se superaron los 100 mm/24 h. Conclusiones Entre
1974 y 1983 se produjeron 486 gotas de aire frío sobre Europa y los mares
adyacentes. Una de las zonas más afectadas fue la del Mediterráneo.
Esto no implica que las fuertes lluvias que se produzcan en esta región
tengan que estar forzosamente relacionadas con gotas frías o viceversa.
En la producción de estas inundaciones intervienen muchos factores y, si
nos referimos a la parte relativa a la circulación a escala sinóptica,
un surco, una depresión fría o una gota fría pueden tener
la misma importancia. Bibliografía - Llasat,
M.C., M. Puigcerver, 'COLD AIR POOLS OVER EUROPE', Meteorology and Atmospheric
Physics, 42, 171-177, 1990. - Llasat, M.C., 'GOTA FRIA'. Ed.Marcombo,(colec.Boixareu
Universitaria), 6 , 165 pp, 84-267-0829-3, 1991. - Llasat, M.C. and M. Puigcerver,'PLUIES
EXTREMES EN CATALOGNE: INFLUENCE OROGRAPHIQUE ET CARACTERISTIQUES SYNOPTIQUES'.
Hydrologie Continentale, VII,2,99-115, 1992. - Scherhag, R., 'NEU METHODEN
DES WETTERANALYSE UN WETTERPROGNOSE'. 227-235, Springer, Berlin, 1948. |