Con
este trabajo se quiere dar a conocer a las personas de Sort que dedicaron gran
parte de su tiempo a hacer de notarios de los fenómenos meteorológicos
de Sort con el fin de contribuir al conocimiento de la climatología local.
Antes de que se fundara el Servicio Meteorológico de Cataluña,
en nuestro país se llevaron a cabo muchas iniciativas. Una de ellas tuvo
gran influencia en la meteorología catalana a partir de 1911.
LA
SOCIEDAD ASTRONÓMICA DE BARCELONA Fue fundada el 30 de enero de 1910
por un grupo de aficionados a la astronomía, entre los cuales destacaba
Salvador Raurich. Su finalidad era fomentar el estudio de la astronomía,
la meteorología, la física del globo y, según puede leerse
en el Boletín de la Sociedad, difundir entre todas las clases sociales
los conocimientos científicos y esencialmente unir a todos los que se interesen
por la astronomía y la meteorología. Contribuir a la formación
de una juventud entusiasta de la que puedan salir en un futuro próximo
especialistas que recuperen para nuestra patria el buen nombre del que disfrutaba
en otras épocas en el mundo científico. Estrechamente
ligado a la Sociedad Astronómica encontramos a Eduard Fontserè,
alma de la institución que se convertiría en el segundo presidente
sustituyendo a Esteve Terrades, quien ejerció el cargo durante el primer
año. Las excelentes relaciones que mantenía Fontserè
con el director del Instituto Geográfico y Estadístico, Àngel
Galarza, y con el director del Observatorio Central Meteorológico de Madrid,
José Galbis, permitieron que una serie de iniciativas metereológicas
de gran interés se llevaran a cabo. Desde principios de 1911, la Sociedad
empieza a recibir regularmente telegramas con datos diarios de Europa, las Azores
y del norte de África junto con el pronóstico del tiempo probable.
Estos datos posibilitaron la confección de mapas sinópticos de superficie
encargados a Manel Álvarez de Castrillón y Francesc Xavier Rubio.
Los análisis sinópticos diarios se exponían unos meses más
tarde en el vestíbulo de la Casa Consistorial de Barcelona, bajo los auspicios
del Ayuntamiento y de la Junta Municipal de Ciencias Naturales. La información
recogía el trazo de isobaras, las direcciones del viento y el estado del
cielo y del mar, así como un comentario sobre el tiempo que, a la vista
de la situación, podía esperarse. De esta forma se inauguró
en Cataluña la predicción científica diaria de dominio público,
que se interrumpiría más tarde al cesar Fontseré de su cargo.
Sin embargo, la tarea que supuso mayores progresos para la meteorología
catalana fue, sin lugar a dudas, la reestructuración y consolidación
de la Red Pluviométrica, en la cual se había obstinado la Sociedad
Astronómica. Su contribución a la formación de la Red peninsular
mereció el reconocimiento a nivel estatal de la Sociedad como uno de los
puntales fundamentales del desarrollo de la meteorología en nuestras latitudes. Asimismo,
la mutua comprensión entre los organismos estatales y la Sociedad se debía
más a la personalidad de los dirigentes del Observatorio Central Metereológico
de Madrid del momento que no a una vertebración nacional duradera. En cualquier
momento se podía romper el difícil equilibrio y todos los que participaban
de manera directa en el desarrollo de la meteorología catalana debían
ser conscientes de ello. Eduard Fontserè, con gran claridad de juicio,
expresaba sus inquietudes de esta manera, al referirse a los propósitos
dignos de elogio del director del Observatorio Central, José Galbis: "Era
predecible que el objetivo de una meteorología española que incluyese
sin condición de servidumbre todos los elementos capaces de contribuir
a la meteorología acabase por proporcionar malos ratos a su autor... Los
que eran responsables de nuestra Red tenían que darse cuenta de este peligro
y tenían que prever la posibilidad de que, tarde o temprano, un organismo
cualquiera, en nombre de cualquier principio, pudiese desentenderse de la Sociedad
y del espíritu que la Red había creado y mantenido durante un cuarto
de siglo". Los acontecimientos de los años siguientes, y especialmente
el triste episodio de la destrucción del Servicio Metereológico
de Cataluña después de la Guerra Civil, expresarían en términos
reales la evidencia de la contradicción expuesta por Fontserè. La
vida de la Sociedad Astronómica finalizó en 1923. La causa principal
fue la escasez de recursos económicos a que se había llegado. Unos
años antes, el número de socios disminuyó hasta el punto
de hacer imposible el mantenimiento de la obra de empresa. El Boletín de
la Sociedad pasó de ser mensual a limitarse a la divulgación de
unos folletos periódicos de aparición cada vez más problemática.
A pesar de ello fueron 13 años de intensa actividad, que dejarían
una huella imborrable. En el caso de la meteorología, la Red Pluviométrica
se transfirió íntegramente a la Mancomunidad de Cataluña
en mayo de 1921 para poder garantizar su mantenimiento, que se había resentido
desde el 1918 por el cese de la modesta subvención del gobierno central
y por la crisis general derivada de la Primera Guerra Mundial. El Boletín
de octubre de 1921, al anunciar la transferencia de la Red, publica: La
Sociedad Astronómica de Barcelona entrega a la Mancomunidad de Cataluña
sus 224 estaciones pluviométricas, y confía en que esta obra, fruto
de los activos y desinteresados trabajos realizados en el transcurso de 10 años,
se continúe y se amplíe con el mismo interés y entusiasmo." Del
libro: La Climatología de Vicenç Sureda Obrador
"ÀNGEL
SERAFÍ CASANOVAS PUJOL"
Una de estas estaciones pluviométricas
de la Sociedad Astronómica de Barcelona se encuentra en Sort y su responsable
fue Ángel Serafín Casanovas Pujol. Ángel Serafín
Casanovas nació en Sort el 4 de enero de 1874 en una casa de la Plaza Mayor
(casa "Xicolater"). Hijo de una familia humilde, su infancia transcurrió
en Sort y más tarde seguiría estudios eclesiásticos. A los
19 años contrajo matrimonio con Agustina Agulló Pujol, de quien
años después enviudó. En 1905 se casa de nuevo, con Librada
Aytés Mir. Durante unos años vivió en Tárrega donde
trabajó como administrador en la línea de transporte "Hispano
Targarina", época en la que también ejerció la política
como Diputado de la Mancomunidad de Cataluña por el distrito Sort-Viella.
Fue una persona muy culta y demostró gran entusiasmo por la meteorología.
Durante muchos años colaboró intensamente con la Sociedad Astronómica
de Barcelona, enviando mensualmente todos los datos metereológicos y fenológicos
de Sort. Murió el 24 de noviembre de 1925 en Basilea (Suiza) a los 49 años
a causa de una grave enfermedad. En 1925, Sort le rindió homenaje y le
nombró hijo predilecto. De su trabajo como observador metereológico
se conservan las tarjetas que mensualmente tramitaba a la Sociedad Astronómica
de Barcelona desde 1915 hasta 1917. Además de la importancia de los datos
recogidos diariamente, destacan también las anotaciones al margen. Son
informaciones hechas con gran cuidado y esmero que nos dan la sensación
de estar viviendo una realidad. Por este motivo, se ha creído oportuno
mostrar la reproducción de las tarjetas más representativas y curiosas.
Ramon
Baylina i Cabrè (Meteosort) Ejemplos:
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