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cambios climáticos que se han ido registrando en la atmósfera están
relacionados con la creciente concentración de algunos gases derivados
de la actividad humana. Aunque existen imprecisiones sobre su magnitud e impacto,
se ha generado un consenso internacional sobre su tendencia a desestabilizar el
equilibrio ecológico del planeta, y a afectar al desarrollo económico
y social de todos los países del mundo. El efecto invernadero es, en
realidad, un fenómeno natural causado por la presencia de gases en la atmósfera,
principalmente vapor de agua y gas carbónico. Estos gases retienen parte
de la energía calorífica que recibe del sol, manteniendo la temperatura
dentro de los límites que han permitido el desarrollo de la vida tal como
la conocemos. Sin concentración natural de estos gases en la atmósfera,
la temperatura media en la superficie de la tierra sería similar a la de
la Luna, unos (-18º) bajo cero. Los gases del efecto invernadero permiten
el paso de las radiaciones solares de onda corta, lo cual afecta a la superficie
de la Tierra. A la vez, absorben parte del calor que emana de la superficie en
forma de radiaciones infrarrojas, de mayor longitud de onda que la luz solar.
Se mantiene así una temperatura media en la superficie del planeta de aproximadamente
15º centígrados. El efecto invernadero no es, en sí mismo,
una amenaza para la vida de la Tierra, pero la actividad humana tiende a aumentar
la concentración de CO2 y otros gases en la atmósfera. Por consiguiente,
una mayor cantidad de energía calorífica solar queda atrapada en
la atmósfera, hecho que eleva la temperatura media del planeta. Si
continúan las tendencias actuales, la temperatura media podría aumentar
entre 1 y 2,5º centígrados en los próximos 50 años,
y de 1 a 3,5ºC para finales del próximo siglo. Una temperatura 3ºC
superior a la media actual no se ha registrado en la Tierra en los últimos
10.000 años. Entre 1980 y 1995 se registraron los 9 años de mayor
temperatura media del planeta en los últimos 100 años. En 1995 se
alcanzó la temperatura media más alta en la superficie de la Tierra
desde que se mantienen registros sobre este tema. Relaciones entre les tendencias
a largo plazo y acontecimientos periódicos, como el "Niño",
comienzan a establecerse acentuando la necesidad de entender mejor los procesos
climáticos. Información Geológica indica que en la
Tierra se han producido cambios significativos en el clima, tanto a través
de milenios, como en períodos relativamente cortos de tiempo. En consecuencia,
cambios puntuales relativos a la temperatura media del planeta, o en la intensidad
de las lluvias, no necesariamente implican tendencias definidas de cambios climáticos.
Asimismo, se ha generado un consenso internacional entre la mayoría de
los científicos del mundo sobre la existencia del efecto invernadero y
sobre los procesos que lo rigen. CAUSAS DEL EFECTO INVERNADERO Las
principales causas por las cuales se produce un aumento de las temperaturas del
planeta son: 1/ La quema de combustibles fósiles 2/ La deforestación,
que impide que los vegetales fijen grandes cantidades de CO2 El dióxido
de carbono, el vapor del agua y otros gases con inmerecida fama contribuyen a
que parte del calor proporcionado por el Sol quede entre nosotros y no fluya hacia
la troposfera. No obstante, la concentración natural de estas sustancias
se ha multiplicado desde los inicios de la era industrial, especialmente desde
1950, y actualmente amenaza con convertir la Tierra en un hábitat sólo
apto para unas cuantas especies. Los gases que causan el efecto invernadero, debido
a su concentración en la atmósfera, son: -Dióxido de
carbono o anhídrido de carbono(CO2) -Metano(NH4) -Óxido
nitroso(N2O) -Cloro-fluoro-carbonis(CFCs) -Ozono troposférico(O3)
Descripció
dels principals gasos que provoquen lefecte hivernacle DIÓXIDO
DE CARBONO O ANHÍDRIDO DE CARBONO El CO2 no es el gas más
peligroso en toxicidad y permanencia en la atmósfera, pero sí lo
es si se tiene en cuenta su concentración,1000 veces superior a la de cualquier
otro producto de origen industrial. Las emisiones de gas carbónico (CO2)
representan el 50% del efecto invernadero derivado de la actividad humana. El
origen del CO2: Se genera al oxidarse el carbón o cualquier compuesto que
lo forme, y nada mejor para ello que la combustión, empezando por hidrocarburos
de automóviles y calefacciones industriales, la antracita y la hulla de
las centrales térmicas, la turba de las chimeneas, los incendios forestales
y, en menor proporción, el gas. El origen del CO2 antropogénico
varía sensiblemente según la zona. En los EEUU se debe al transporte;
en China, a la industria y a las térmicas; en los países de la OPEP,
a las centrales de petróleo; y en los países pobres, con menor contaminación,
a la quema de leña para hacer fuego (calor, cocina) Las emisiones
de gas carbónico representan el 50% del efecto invernadero derivado de
la actividad humana. La inyección total de gas carbónico en
la atmósfera el año 1990, como resultado de la actividad humana,
se estima en 30.000 millones de toneladas métricas anuales, lo que representa
una aportación de un poco más de 8.000 toneladas anuales de carbono.
La atmósfera contiene unos 750.000 millones de toneladas de carbono. Intercambia
anualmente 90.000 millones de toneladas aproximadamente con los océanos,
y 100.000 millones adicionales con la biosfera terrestre. Los procesos naturales
generan un balance entre lo que se emite y lo que se absorbe. Pero las evidencias
indican que sólo un poco más de la mitad de las emisiones de carbono
producto de la actividad humana es absorbida en estos procesos naturales. El resto
(45%) contribuye a aumentar la concentración de carbono en la atmósfera,
y por lo tanto, la retención de calor solar. El CO2 registra un tiempo
de permanencia atmosférica de 100 a 150 años. EL METANO El
metano, generado en actividades agropecuarias, es responsable del 16% del efecto
invernadero. El origen del CH4: El metano surge fundamentalmente de la descomposición
de la materia orgánica en ambientes pobres en oxígeno, y sus principales
productores son el ciclo digestivo del ganado, ciertos cultivos (por ejemplo,
los arrozales), los vertederos y, en menor proporción, los incendios forestales,
la actividad de las termitas y otros insectos. La producción de metano
se estima en 500 millones de toneladas métricas anuales, de las que 345
millones son producto de la actividad humana. La mayor proporción es neutralizada
por los radicales OH, relacionados principalmente con la presencia de vapor de
agua en la atmósfera. No obstante, la destrucción de los radicales
OH por el continuo aumento de las emisiones de CO2, que también reacciona
con ellos, puede estar disminuyendo la neutralización del metano en la
atmósfera, contribuyendo a alargar su vida útil como agente del
cambio climático. Aproximadamente un 90% de las emisiones de metano
son neutralizadas por este proceso. Tan sólo unos 45 millones de toneladas
métricas anuales inciden en el cambio climático. Aunque este volumen
es considerablemente inferior al de CO2, su efecto se magnifica porque la contribución
de cada molécula de metano en el efecto invernadero es aproximadamente
25 veces superior a la de cada molécula de CO2. La concentración
de metano en la atmósfera se ha duplicado en los últimos 200 años.
Su tiempo de permanencia en la atmósfera es de 7 a 10 años. EL
ÓXIDO NITROSO Los óxidos nitrosos (N2O) representan el 6%
del efecto invernadero. Origen del N2O: Proviene principalmente de las chimeneas
de las centrales energéticas que utilizan carbón, de los tubos de
escape de los automóviles, y de la acción de los fertilizantes nitrogenados
que se utilizan en agricultura. El óxido nitroso también se libera
por la degradación de fertilizantes nitrogenados y estiércol del
ganado. Aunque su concentración en la atmósfera es escasa, una molécula
de N2O tiene un poder de calentamiento global 230 veces superior a la del CO2,
con un tiempo de permanencia en la atmósfera de 150 años. LOS
CLORO-FLUORO-CARBONOS La producción de cloro-fluoro-carbonos (CFCs)
contribuye con aproximadamente el 14% del efecto invernadero. Origen de
los CFCs: Son gases no naturales -origen puramente industrial- con poder tóxico.
Son sustancias químicas sintéticas, formadas por cloro, flúor
y carbono. Las moléculas de CFC tienen una larga vida activa. El
CFC-11 es activo durante unos 65 años y el CFC-12 durante unos 110 años.
Cada molécula de CFC-11 y de CFC-12 contribuye 3.500 y 7.300 veces más,
respectivamente, al efecto invernadero que cada molécula de CO2. En 1985
se registró una producción anual de 330.000 toneladas de CFC-11
y 440.000 toneladas de CFC-12. Los CFC también destruyen la capa
de ozono en la atmósfera, y hacen que una mayor proporción de rayos
ultravioletas llegue a la superficie de la Tierra. Las moléculas de CFC
son fraccionadas por rayos ultravioletas produciendo cloro. Éstas a la
vez reducen el ozono a oxígeno al sacarle uno de sus átomos. El
cloro no sufre un cambio permanente, por lo cual, cada molécula puede repetir
el proceso, destruyendo miles de moléculas de ozono. Una mayor incidencia
de rayos ultravioleta tendría importantes efectos tanto en la agricultura
como en la salud humana. El cáncer de piel, los problemas oculares y las
afecciones del sistema inmunológico son las amenazas más inmediatas
para la salud de la población humana. Podrían también presentarse
efectos adversos sobre las algas y el plancton, bases de la cadena alimenticia
en el mar. Los sustitutos del CFC, los hidrofluorcarbonos(HFC) y los hidroclorocarbonos
(HCFC),son menos nocivos para el ozono, pero contribuyen de la misma manera al
efecto invernadero. Así pues, sólo pueden ser considerados soluciones
transitorias. A causa de los efectos de las emisiones de CFCs, al bajo volumen
que se produce con otros gases, y al desarrollo de sustitutos, fue posible un
acuerdo internacional para reducir la producción. El Protocolo de Montreal
de 1987 limita la producción a los niveles ya conseguidos en ese año
y propone reducir las emisiones en un 50% para el año 2000. EL OZONO
TROPOSFÉRICO Aunque el ozono en la estratosfera forma una capa protectora
que nos protege de los rayos ultravioletas que provienen del sol, su presencia
en la baja atmósfera, o troposfera, contribuye al efecto invernadero. Cada
molécula es 2.000 veces más efectiva al atrapar calor que una molécula
de CO2. El origen del O3: Se genera por la reacción de la luz solar
con contaminantes comunes, como el monóxido de carbono, los óxidos
nitrosos y los hidrocarburos. En los trópicos, su tiempo de permanencia
en la troposfera es de horas a días. El hexafluoruro de azufre (SF6)
y los perfluorocarbonos (PFC) también están incluidos en el Protocolo
de Kioto porque, aunque su producción es escasa, son muy tóxicos
y de larga permanencia. Este trabajo ha sido realizado por Miriam
Hidalgo Tarrasón, nacida en Barcelona el 7 de febrero de 1982. Actualmente
está cursando 1º de Bachillerato en el Instituto de Enseñanza
Secundaria San José de Calasanz de Barcelona. Este trabajo se ha
elaborado con la finalidad de argumentar y proporcionar más información
sobre un problema medioambiental que nos afecta directamente a todos. Esto es
el efecto invernadero. Hoy en día existe una preocupación
creciente sobre estos temas y, además de mirar al cielo para ver si lloverá
o no, nos damos cuenta de que la supervivencia depende de nosotros mismos y de
cómo tratamos a nuestro planeta." Si estáis interesados
en el trabajo completo, lo podéis pedir al Observatorio Meteorológico
de Sort y se os enviará vía e-mail (versión en castellano). Miriam
Hidalgo MIRIAM, MUCHAS GRACIAS POR TODO
Ramon Baylina i Cabrè Trabajo
contrastado por el eminente climatólogo Dr. Javier Martín Vide |