Ver
gráfica satélites meteorológicos En sólo
un par de décadas los satélites meteorológicos se han convertido
en una de las principales herramientas de la Meteorología. Desde el año
1957, en que la URSS lanzó el primer satélite (Sputnik), seguido
en 1960 por el primer satélite meteorológico norteamericano de la
serie TIROS (Television and Infra-red Observation Satellite), se han ido sucediendo
los lanzamientos de satélites equipados cada vez con más y mejor
instrumentación, que transmiten la información a las diferentes
estaciones terrestres colectoras de datos. Obviamente, los satélites
no miden directamente las propiedades del aire por donde pasan, que es prácticamente
ausente en esas alturas. Lo que hacen es una exploración remota o teledetección
de la atmósfera o de la superficie del planeta, lo que significa que deducen
sus propiedades a partir de la interacción con las ondas electromagnéticas
de la radiación solar o terrestre (teledetección pasiva) o con las
correspondientes emitidas por el satélite (teledetección activa). Por
consiguiente, los instrumentos básicos de los satélites meteorológicos
son los radiómetros. Según el intervalo de longitud de onda al que
sean sensibles podrán determinar unas u otras interacciones de la radiación
con el aire, las nubes, el suelo, etc. Uno de los principales elementos del equipo
es siempre una cámara de TV sensible al espectro visible. Sirve para captar
la radiación solar reflejada (albedo) por nuestro planeta. En este canal,
las zonas de mayor reflectividad, como las áreas cubiertas de nubes densas,
las cubiertas de nieve o de arena, aparecen más blancas.
LOS
SATÉLITES GEOESTACIONARIOS Este tipo de satélites, como indica
su nombre, están fijos en relación a la tierra, es decir, giran
a la misma velocidad angular que ella en una órbita ecuatorial sobre la
vertical de un punto del ecuador terrestre. Por eso tienen que estar situados
a una altitud de unos 35.900 km. El primer satélite geoestacionario
fue el ATS 1 (Advanced Technology Satellite 1) lanzado en 1966 por Estados Unidos.
Después de la serie ATS los GOES (Geostationary Operational Environmental
Satellite) americanos, el METEOSAT europeo, el GMS (Geostationary Meteorological
Satellite) de Japón y el GOMS ruso se añadieron a la red de satélites
de este tipo. El campo de observación de un satélite geoestacionario
es siempre el mismo. Las imágenes captadas con poca distorsión tienen
un radio de unos 5.000 km, con lo cual las zonas polares o a partir de latitudes
de unos 60º tienen muy poca definición.
EL
METEOSAT Ver
imágen del Meteosat Ver
imágen de la Eutmetsat El primer satélite de esta serie,
el Meteosat 1, fue lanzado por la ESA (Agencia Europea del Espacio) en 1977. Actualmente
ya está en operación el METEOSAT 7, el último de esta generación.
El organismo de la ESA encargado de su operatividad es el EUTMETSAT, con sede
en Darmstadt (Alemania) y financiado por gran parte de los países europeos.
El METEOSAT recoge datos en tres bandas espectrales: A/ VISIBLE con
una resolución de un cuadrado de 2,5 km de lado. Esto supone 5.000 líneas
de 5.000 píxeles que se captan en 25 minutos. En este canal se capta la
luz solar reflejada por nuestro planeta. Se pueden ver como más brillantes
(blancas) las zonas cubiertas con nubes bajas o densas que reflejan mucha luz,
las superficies nevadas o las de gran albedo. De noche, obviamente, no hay imágenes. B/
INFRARROJO de resolución 5 km (2.500 líneas de 2.500 píxeles),
muy útil para detectar las zonas de la atmósfera con más
vapor de agua. En este canal la radiación infrarroja emitida por la Tierra
es más atenuada cuanto más grande sea la concentración de
vapor. La imagen que normalmente se muestra en este canal es una especie
de negativo, de manera que las zonas más blancas son las de mayor cantidad
de vapor por encima de los 700 hPa. Sin embargo, las nubes altas también
salen en estas imágenes. C/ INFRARROJO TÉRMICO que capta la
imagen térmica de nuestro planeta, o sea, que el radiómetro capta
la radiación infrarroja correspondiente a la emisión del suelo o
las nubes según su temperatura. La emisión de éstos puede
considerarse aproximadamente como la de un cuerpo negro, es decir, como la de
un radiador perfecto. También aquí los colores están invertidos
para asimilar las nubes (que normalmente están más frías
que el suelo, al estar por encima de éste) como zonas blancas, tanto más
cuanto más baja sea su temperatura. Los cirros y las nubes más altas
son los que salen más blancos. La resolución en este canal
es también de 5 km. Como no necesitan luz solar, estas imágenes
son captadas durante todo el día. Por este motivo son las más útiles
para hacer un seguimiento del desarrollo y evolución de los sistemas nubosos.
Cada
media hora el METEOSAT capta una imagen de la Tierra en cada canal, que envía
a la Tierra. Estas imágenes primarias son tratadas por el centro
colector y, con la incorporación de los contornos geográficos, se
envían de nuevo al satélite, que después las difunde como
imágenes secundarias, que son las que normalmente vemos en
TV. Este proceso tarda menos de un cuarto de hora. Los receptores de imágenes
secundarias son relativamente sencillos y están bastante extendidos, como
el de Sort. Otra función importante del METEOSAT es la recogida
de datos de estaciones meteorológicas automáticas y su difusión
a los centros colectores. Esto permite ampliar y completar mucho la red de observaciones
(por ejemplo a lugares deshabitados o poco accesibles, océanos, etc.) con
un ahorro de medios económicos y de personal. Para cubrir la superficie
terrestre no polar se necesitan cuatro o más satélites. El acuerdo
internacional para la observación global de la atmósfera propició
la red actual, constituida además de por los satélites polares,
por seis satélites geoestacionarios, dos de Estados Unidos, uno de Japón,
otro de la India, otro de Rusia y el europeo METEOSAT.
Ver
gráfica de las órbitas El METEOSAT 7 El
METEOSAT 7, lanzado al espacio el 3 de septiembre de 1997, es el último
de su generación. A partir del año 2000 aparece una nueva generación
de Meteosats, lo que se conoce como Meteosat segunda generación (MSG),
con grandes prestaciones tecnológicas, imágenes cada 15 minutos
en lugar de cada 30 minutos como hasta ahora, e imágenes de alta resolución.
Las imágenes infrarrojas tendrán una resolución de 3 km en
lugar de 5 km.
Ramon Baylina |