Para
cuantificar el peligro de aludes se utiliza la escala europea de peligro de aludes,
consensuada por todos los países del arco Alpino y de los Pirineos y que
se utiliza desde la temporada 1993-94. Como resultado de la experiencia obtenida
durante un año de aplicación por parte de todos los países,
la escala se modificó ligeramente la temporada 1994-95. La escala
consta de cinco grados de peligro que se definen a partir de una evaluación
de la estabilidad del manto nival y de sus consecuencias en términos de
probabilidad de desencadenamiento de aludes. Así, para cada uno de los
grados, se precisa el tipo de peligro al que hace referencia y las posibles caídas
naturales (espontáneas) o accidentales de aludes (desencadenamientos provocados
por el paso de esquiadores). La escala utiliza términos sencillos
sin tecnicismos para facilitar su comprensión a un conjunto muy amplio
de población. Hay que tener en cuenta que esta escala ha sido concebida,
fundamentalmente, para que sea utilizada por practicantes de deportes de montaña
(esquí de montaña y fuera pista, alpinismo, etc.). Así, su
adaptación para otros usuarios, como son los responsables de la seguridad
de vías de comunicación o núcleos habitados, hace que sean
necesarias informaciones complementarias. La descripción de la escala
consta de tres apartados consensuados: el índice de peligro con el adjetivo
que lo identifica, la estabilidad del manto nival y la probabilidad de desencadenamiento
de aludes. Además, de forma libre, cada país puede incluir indicaciones
para los practicantes de deportes de montaña y otras recomendaciones. De
forma genérica, y de cara a los excursionistas, las siguientes indicaciones
pueden ser orientativas. En una situación con grado de peligro muy fuerte
(5) se desaconseja la práctica de cualquier actividad en alta montaña,
ya que la probabilidad de que se produzcan grandes aludes es muy alta. Con un
grado de peligro fuerte (4) se recomienda limitar las excursiones a sectores bien
conocidos y con pendientes moderadas, ya que el peligro de que se produzcan aludes,
tanto de forma accidental como natural ,es muy generalizado. Cuando el peligro
de aludes es marcado (3), el manto nival está débilmente estabilizado
de forma generalizada y se requiere una gran experiencia para reconocer el terreno
propicio a los aludes. En situaciones de peligro moderado (2) los aludes son posibles
en determinados sectores descritos en el boletín; son sectores que hay
que evitar a través de una buena planificación de la excursión.
Con peligro de aludes débil (1), la práctica de actividades en alta
montaña es posible casi sin restricciones, observando siempre las normas
de seguridad mínimas, tanto en lo que se refiere a la circulación
por montaña como al material (aparato de búsqueda de víctimas
de aludes, palos sonda y pala). Finalmente, la escala incluye definiciones
de algunos términos utilizados importantes para su correcta interpretación
(pendientes pronunciadas, pendientes suficientemente pronunciadas, sobrecarga
fuerte, sobrecarga débil, caída espontánea).
| ESCALA
EUROPEA DE PELIGRO DE ALUDES |
Índice de peligro
| Estabilidad
del manto nival | Probabilidad
de desencadenamiento | Indicaciones
para el esquí fuera de las pistas y recomendaciones |
| 1 Débil | El
manto nival está bien estabilizado en la mayoría de las pendientes. | El
desencadenamiento de aludes es posible en algunas pendientes empinadas *, en general
por una fuerte sobrecarga ***. Pueden darse caídas espontáneas de
pequeños aludes. | Las excursiones y el
descenso con esquíes son posibles sin apenas restricciones. |
| 2 Moderado | El manto
nival está moderadamente estabilizado en algunas pendientes bastante pronunciadas
**. En el resto está bien estabilizado. | Es
posible el desencadenamiento de aludes, sobre todo por una fuerte sobrecarga***
y en algunas pendientes de orientación y altitud indicadas. No se esperan
caídas espontáneas de aludes de grandes dimensiones. | Es
necesaria una planificación esmerada de las excursiones. Se aconseja prudencia
en la selección del itinerario; sobre todo hay que evitar las vertientes
inclinadas con la orientación y la altitud indicadas. | | 3
Marcado | El manto nival está entre moderadamente
y débilmente estabilizado en numerosas pendientes bastante pronunciadas
**. | Es posible el desencadenamiento de aludes,
incluso por una sobrecarga débil *** y en numerosas pendientes, sobre todo
en aquellas generalmente descritas en el boletín. En algunas situaciones,
son posibles las caídas espontáneas de aludes, que pueden ser de
dimensiones medianas y a veces grandes. | Deben
evitarse las vertientes inclinadas en las altitudes y orientaciones indicadas.
Se requiere mucha experiencia y una buena capacidad de apreciación del
peligro de aludes. | | 4 Fuerte | El
manto nival está débilmente estabilizado en la mayor parte de las
pendientes bastante pronunciadas **. | Es probable
el desencadenamiento de aludes, incluso por una sobrecarga débil *** y
en numerosas pendientes bastante pronunciadas. En algunas ocasiones, se producirán
numerosas caídas espontáneas de aludes de dimensiones medianas y
a veces grandes. | Las excursiones deben limitarse
a zonas de pendiente moderada. En algunos casos, la parte baja de las pendientes
está igualmente expuesta. | | 5
Muy fuerte | La inestabilidad del manto nival es
generalizada. | Habrá numerosas caídas
espontáneas de grandes aludes, incluso en pendientes poco empinadas. | Se
debe renunciar a las excursiones. | | Definiciones |
| * Pendientes particularmente propicias
a los aludes por lo que respecta a la inclinación, configuración
del terreno, proximidad de la cresta, rugosidad del suelo. ** Las características
de estas pendientes generalmente se describen de forma más detallada en
el boletín de peligro de aludes (altitud, exposición, topografía...) ***
Sobrecarga fuerte: por ejemplo, un grupo de esquiadores. Sobrecarga débil:
por ejemplo, un esquiador, un excursionista. El término caída
espontánea se refiere a un alud de causa natural, es decir, sin intervención
humana. | Esta introducción se ha extraído
de la "Guia dutilització del Butlletí de perill dallaus"
editado por el Instituto Cartográfico de Catalunya-Servicio Geológico
de Catalunya. |